Y es que es inevitable no sentirse deprimida cuando, tu profe, un viejito simpático que bordea los 60 años, sube cerros como un campeón, mientras que uno,mujer joven, muere de taquicardía por caminar un metro.
es patético, es triste, y hasta da risa.
En volá soy un gordo friki y no se los quiero decir.
mi meta de aquí a mi siguiente salida a terreno, es subir algún cerro, y no tratar de ganarle al profe (no creo que lo logre) pero por lo menos no llegar de las últimas, hay que mantener el honor !
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